Arte y creatividad

En Damanhur, todos descubrimos ser artistas

Arte sélfico
La pintura sélfica

Cuadros que abren puertas a dimensiones extraordinarias

Los cuadros sélficos son cuadros "que hablan", es decir, envían mensajes e intuiciones a sus propietarios. Cada color corresponde a una frecuencia vital diferente, y los cuadros son expresiones bidimensionales de las selfs, que normalmente actúan a través de objetos tridimensionales con diferentes metales, minerales, líquidos y tintas.
Los cuadros sélficos contienen signos arquetípicos que, según el principio de la lengua sagrada, han estado siempre presentes en el inconsciente humano. Estos símbolos tienden a crear correspondencias en el inconsciente del observador. Por ello, los cuadros permiten una verdadera experiencia sensorial y se pueden utilizar como instrumento de meditación.
Falco Tarassaco, fundador de este tipo de técnica de pintura, escribía primero el título, y luego lo trasladaba sobre en el lienzo a través de la pintura. En este proceso, las palabras del título guían en el uso de las funciones específicas de cada pintura. Pero el uso de cada cuadro está también relacionado con el gusto y la sensibilidad personal.
La pintura sélfica se mantiene activa a través de la luz. Sus colores, formas y símbolos están vivos, animados, y necesitan la luz como una planta necesita el agua. Para entender la relación que se establece con los cuadros sélficos basta con decir que no se compran, sino que se adoptan, puesto que son objetos vivos y no inanimados.
Como cada self, los cuadros sélficos establecen una relación particular con la persona que los utiliza, creando una especie de simbiosis energética, que permite el "diálogo" con cada obra.
Falco ha exhibido sus cuadros en Moscú, Tokio, Nueva York, San Francisco, Turín y Madrid. Con los años, enseñó a un grupo de artistas, sus alumnos en vida, como continuar la investigación y la realización en este campo, para poder transmitir su legado artístico en el tiempo.
En la Damanhur Crea, en la galería Niatel, hay una exposición permanente de pinturas sélficas.

La orfebrería sélfica

Objetos en los que la energía toma una forma artística

La joyería sélfica es otro campo de creación artística conectado a la Sélfica. Estas joyas están hechas de metales preciosos, como oro y plata, así como de aleaciones derivadas como el electro, oricalco, oro rojo y oro blanco. Las joyas sélficas permiten el desarrollo de determinadas funciones personales, como en el caso de la pulsera que favorece la comunicación o el viaje astral, y están conectadas también a los significados de los signos en lengua sagrada que adornan las joyas.
Los orfebres del taller OroCrea dan vida a piezas únicas, desarrollando su creatividad personal o creando en base a la petición de la persona. A menudo, una joya realizada específicamente para una persona se convierte en el modelo para futuras creaciones. De esta manera, el usuario se convierte a su vez en artista, porque crea un diseño que será apreciado por los demás.
Cada joya sélfica hace referencia al tema de la espiral y tiene líneas suaves y redondas. Muchas tienen incrustadas piedras preciosas que, además de ser bellas, hacen de memoria de la joya, y crean estabilidad en la relación entre la joya y la persona que la lleva.
Cada joya sélfica de hecho asume gradualmente la frecuencia de la persona que la lleva. Su uso es personal. Se puede prestar a otros, pero en ese caso no ejerce ninguna función energética, que queda reservada a su legítimo propietario.
Es posible establecer con la propia joya un contacto profundo, una especie de diálogo interno, para que puedan llegar pensamientos e intuiciones, como sucede con los cuadros sélficos.