Crear sostenibilidad

El respeto por la vida en las acciones de todos los días

Historia

Una manera para conciliar ética, solidaridad, trabajo y beneficio

Damanhur ha invertido siempre en la sostenibilidad, desde principios de los años ochenta, cuando todavía no existía el servicio centralizado de recogida diferenciada de residuos. Sin embargo, los damanhurianos ya lo hacían, tratando de reciclar todo lo posible y evitando introducir materiales plásticos y contaminantes en el territorio.

En aquella época, se realizaron calderas experimentales para el agua caliente con los desechos combustibles, y se obtuvo el primer concentrador solar recuperando una vieja antena parabólica en desuso. Los experimentos de los primeros años fueron de gran utilidad en los años posteriores, cuando los damanhurianos se lanzaron en el desarrollo de sistemas de energía renovable y en la bioconstrucción.

En 1985 y 1986 tuvo lugar el experimento Olio Caldo. Consistía en que cinco personas por vez, rotando entre todos los damanhurianos, vivían durante un año en una cabaña en la montaña en una aventura de autosuficiencia total. Comían sólo lo que podían producir biológicamente o intercambiar, se desplazaban a pie o en bicicleta, vestían ropa tejida en telar y zapatos de propia producción, y producían electricidad para las pocas bombillas en la casa a través de una dinamo a pedales.

Olio caldo se ha convertido en el nombre del proyecto global dedicado a la autosuficiencia de alimentos, vivienda y productos naturales y que valorizan los recursos ambientales.

En esos mismos años, el proyecto "Trabajamos para la primavera" fomentó la creación de muchos pequeños talleres artesanales, con el objetivo de crear cadenas de producción que se pudieran sostener recíprocamente. El modelo económico damanhuriano actual, que combina sostenibilidad, ética del trabajo y beneficio, se inspira en los mismos conceptos, si bien el tamaño de Damanhur y los usuarios de sus empresas han aumentado significativamente cuarenta años después de su fundación.