Investigación y experimentación

Investigación y experimentación como un modo de concebir la vida

Los sentidos internos

Capacidades latentes que podemos despertar

La filosofía damanhuriana dice que, además de los cinco sentidos de percepción, el ser humano tiene otras capacidades que se pueden usar en el intercambio con el ambiente externo. En primer lugar, hay tres funciones llamadas simplemente "piel", "mente" y "corazón", que, de acuerdo con las enseñanzas de Falco, elaboran e implementan las percepciones de los otros cinco sentidos.

Además de los cinco sentidos habituales (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y los tres adicionales mencionados anteriormente (piel, mente y corazón), tenemos los sentidos internos, que son funciones que guían el modo en el que conducimos nuestras vidas y la relación con nosotros mismos. Hay cinco sentidos internos: el sentido de lo divino, el sentido de la memoria, el sentido del intercambio, el sentido del sueño y el sentido del deseo.

El sentido de lo divino hace que cada ser humano, cuando es libre de expresar sus sentimientos, se haga preguntas fundamentales sobre el porqué de la existencia, intuyendo su origen divino. Esto da lugar a filosofías, religiones, experiencias espirituales y de investigación sobre la naturaleza de la existencia.

El sentido de la memoria conecta cada individuo a sus vidas pasadas, con el fin de recordar las experiencias maduradas y poder utilizarlas también en la vida presente.

El sentido del intercambio se basa en la capacidad de interactuar con los demás, tanto en términos de comunicación como de ser capaces de aprovechar las capacidades de los demás, "tomando prestados" los talentos de otras personas que nosotros carecemos.

El sentido del sueño hace posibles las percepciones extra-sensoriales como la telepatía, la intuición y el utilizo de las fases de sueño, y permite aprender a usarlas conscientemente.

El sentido del deseo es el que nos sostiene y da una dirección a nuestras vidas. Nos ayuda a centrarnos sobre nuestras aspiraciones reales y a distinguir nuestros verdaderos deseos de los efímeros, para dar fuerza a los verdaderos.