Visión espiritual

Un camino para despertar la chispa divina

Falco Tarassaco
¿Quién era Falco?

Fundador, inspirador y compañero de viaje

Falco Tarassaco ha sido para los damanhurianos un compañero de viaje que conocía el camino. Era un filósofo, un maestro capaz de mediar entre nosotros y el gran conocimiento de la humanidad, escondido en los pliegues del universo.
La filosofía de Falco concede gran importancia a la acción y a la realización de objetivos prácticos. Las comunidades, los Templos y las numerosas actividades damanhurianas surgieron como una forma de profundizar en el conocimiento de uno mismo y de la vida, hasta llegar al despertar de la chispa divina dentro de cada individuo, que nos conecta con el alma divina del universo.

El camino espiritual que ha creado, la Escuela de Meditación, se basa en el intercambio con los demás, en la comunicación con las fuerzas que habitan el Universo, en el desarrollo de la sensibilidad y en la responsabilidad personal respecto a las propias elecciones. En todo ello, Falco recordaba siempre la importancia de saber ver el lado divertido de la vida para lograr objetivos importantes.

Para los que lo conocieron sólo como sanador, artista y visionario, Falco era simplemente un hombre fuera de lo común, profundamente humano y con una gran curiosidad y creatividad. Sus exhortaciones para construir Damanhur con vigor y fantasía, para vivir esta aventura espiritual sin sucumbir a la tentación de convertirla en una religión, rígida de dogmas, son la base sobre la cual los damanhurianos continúan cultivando día a día el sueño común que comenzaron junto a él.

La esencia del mensaje de Falco es de eterno optimismo. Este mensaje continúa a través de sus enseñanzas, que ayudan a otros a construir la esperanza de una realidad mejor, tomando lo positivo de cada circunstancia - como recordaba siempre - incluso de la más difícil.

Su mensaje

Un mensaje de amor, conocimiento y unión con los demás

Falco Tarassaco ha propuesto un mensaje de amor, de crecimiento personal y de solidaridad entre las personas, que desarrolló a través de muchos campos de expresión. Era un hombre muy convencido de su misión y, por lo tanto, capaz de dedicarse a ella con prodigiosa energía y coherencia. Más allá de la sonrisa, de la inteligencia viva y dispuesta, y de las inagotables ideas, impresionaba siempre por su capacidad de permanecer centrado en el sueño Damanhur, al que dedicaba toda su energía. La dedicación absoluta a esta visión creaba a menudo resonancia en los que entraban en contacto con él. El contagio de su vitalidad y deseo de actuar para crear un mundo nuevo era inevitable.
Falco era también un gran creador de historias, mitos e imágenes emotivas que servían para explicar verdades profundas, por ejemplo:
- el punto lejano en el tiempo a partir del cual se envía a un extraterrestre a la Tierra para crear una "separación de planos" y restaurar el equilibrio en el planeta;
- la Divinidad Primordial que se fragmenta como un espejo para entrar en cada forma presente en nuestro universo;
-el bar "Cuatro segundos" en el que las leyes ante todo se encuentran y dan vida al universo. Son episodios de una historia del mundo y de la vida en la que se entrelazan esoterismo, filosofía, tradición y deseo de renovación, del cual deriva la experiencia de Damanhur.

Biografía

Los talentos de un niño insólito al que le encantaba experimentar

La historia de Falco Tarassaco es la de un hombre que creía tan intensamente en sus sueños que involucraba a los demás ofreciéndoles una posibilidad de soñar. Es la historia de un hombre que se salía siempre de la norma. Nace en 1950 en Balangero, en la provincia de Turín, Italia,  hijo de Dovilia y Giovanni. Ya desde niño, manifiesta capacidades insólitas: quita el dolor a sus compañeros cuando se hacen daño y anima sus juegos con visiones y prodigios, lo que asusta a algunos amigos y a veces a los mismos padres. Experimenta sin cesar la coexistencia entre las leyes de la naturaleza y lo sobrenatural, como narra él mismo en “Cuentos de un Alquimista".
En 1967, publica su primer libro, "Poemas de mis dieciséis años", al que sigue, en 1968, "Crónicas de mi suicidio". En 1969, pide y obtiene del Tribunal de Menores el reconocimiento de la mayoría de edad dos años antes de lo normal. En el mismo año, se casa y del primer matrimonio nacen Valeria y Adriano. Su tercera hija, Laene, llegará en 2001. Abre una agencia de seguros y se convierte en el corredor de seguros más joven de Italia. Su pasión por la investigación lo lleva a dejar su primera ocupación para dedicarse completamente al estudio de la energía y los fenómenos paranormales.
A los veinticinco años funda, junto con algunos amigos, el Centro Horus en Turín. Es ya conocido como sanador espiritual, parapsicólogo, psíquico e hipnotizador, y recorre Italia, de conferencia en conferencia, con los que serán los co-fundadores de Damanhur. Les contará la que siente es su misión: crear una sociedad espiritual basada en la investigación y en la acción práctica, en la que mujeres y hombres experimenten un nuevo equilibrio entre los seres humanos, las fuerzas divinas y las fuerzas naturales.
Desde la fundación del Centro Horus, la vida de Falco transcurre paralela a la de Damanhur: en 1977, el sueño de crear la comunidad y la compra de terrenos en el Alto Canavese, y en diciembre de 1979 la inauguración de la primera comunidad. En 1983 lanza la iniciativa llamada "Juego de la Vida", basada en la renovación interior de las personas, en cuyo ámbito los damanhurianos pueden tomar un nombre de animal y él toma el nombre de Falco.
Damanhur cuenta ya con varios cientos de miembros cuando, en 1992, el Delegado de la República de Ivrea descubre el gran secreto: los Templos subterráneos.
Siguen cuatro años de intensa batalla política y legal, que terminarán en 1996 con la viabilidad de los Templos de la Humanidad. Desde entonces, Damanhur es internacionalmente conocida gracias a los Templos, que se convierten en un destino para curiosos, investigadores y artistas. Los Templos de la Humanidad transmiten también el mensaje de Damanhur, como eco-sociedad capaz de conjugar aspiraciones metafísicas con actividad política, vocación solidaria y actividades productivas, servicios educativos originales y centros de salud vanguardistas, y muchas otras cosas. La figura de Falco destaca en el fondo de todo esto: se involucrará personalmente en la salvación de los Templos, pero se abstiene de promover Damanhur directamente a través de su propia figura, prefiriendo el trabajo de pintor y de investigación en el campo de la sélfica y del potencial humano.
Su carrera artística comienza a principios de los años ochenta con la creación de la pintura sélfica, técnica vinculada a una antigua disciplina que permite el uso de formas de "energía inteligente" capaces de interactuar en armonía con el medio ambiente y los usuarios. En los largos títulos que acompañan cada cuadro, Falco vuelve a descubrir la vena poética de sus primeros años. Sus cuadros se han expuesto en muchas ciudades de Italia y del mundo: Moscú, Londres, Zurich, Berlín, Tokio, San Francisco, España...
Desde principios de los años noventa, se dedica cada vez más a la investigación en el campo de la física espiritual, sobre la que mantiene un intenso diálogo con los damanhurianos a través de los encuentros del jueves por la tarde, que lleva adelante de forma ininterrumpida desde 1988 hasta pocos días antes de la muerte, en junio de 2013.