Vivir en comunidad

Una federación de eco-comunidades espirituales abiertas al mundo

Educación e hijos
El nacimiento

Preparar el cuerpo y el espíritu para acoger una nueva vida

En Damanhur, la preparación para el nacimiento significa preparar el cuerpo y el espíritu para acoger a una nueva alma. El nacimiento es un acontecimiento sagrado que requiere preparación por parte de los padres y de la comunidad. Por esto, los damanhurianos eligen conscientemente convertirse en padres, compartiendo con los demás la decisión. La acogida de un bebé se prepara de la mejor manera posible, y se toman en consideración muchos elementos: desde los espacios disponibles hasta la elección de los padrinos, que representarán para los futuros padres un apoyo espiritual y práctico. Este es parte del significado damanhuriano de la "programación del nacimiento".
En cualquier caso, la llegada de un hijo es siempre una fiesta que involucra a todos, tanto cuando se ha planeado como cuando llega de forma imprevista.
El embarazo es un momento natural en el que la mujer pasa por una experiencia extraordinaria. Desde el momento de la concepción, el bebé por nacer es desde muy pronto muy sensible a todo lo que percibe. Para enriquecer las emociones de la madre y las primeras experiencias del pequeño en el útero, se utilizan el arte en los Templos de la Humanidad y el contacto con el mundo vegetal, a través de circuitos en el Bosque Sagrado. Además, todas las mujeres embarazadas practican yoga, estiramientos, canto y danza. El padre, si lo desea, comparte estas dinámicas.
En general, cuando las condiciones fisiológicas lo permiten, se elige el parto en casa. Para una mujer que se ha preparado adecuadamente, el parto es la culminación de un proceso de transformación que se prefiere vivir en la intimidad. Para el bebé, nacer en un ambiente acogedor es la mejor manera de venir al mundo.
Después del nacimiento, se celebra una ceremonia de acogida, que es una ceremonia con música y danza para dar la acogida al recién nacido.

La escuela de Damanhur

El niño en el centro del proceso educativo.

No hay civilización, identidad ni cultura sin algún tipo de educación. La visión damanhuriana de la escuela pone al niño en el centro del proceso educativo.
La escuela de Damanhur nació en 1985 con la iniciativa de un grupo de padres, para seguir directamente la educación de los niños de cero a catorce años también en el ámbito escolar. La Asociación Damanhur Education se creó para ofrecer este servicio, que incluye un currículum alineado con los programas educativos ministeriales. Los controles didácticos y exámenes de fin de año de todos los estudiantes tienen lugar en el colegio público de la zona.
La visión damanhuriana pone al niño en el centro del proceso educativo. Además de los programas del Ministerio italiano, hay muchas actividades relacionadas con la expresión personal, el contacto con la naturaleza y la experimentación práctica en muchos ámbitos, como el arte y la ecología.
Los niños trabajan a menudo en presencia de diferentes edades dentro del mismo grupo, fomentando las habilidades y el apoyo mutuo. Cada grupo tiene asignado un profesor de referencia que colabora con otros profesores. Entre los damanhurianos hay muchos maestros y educadores.
Siempre que es posible, los niños viajan junto a los profesores a muchos lugares históricos en Italia y en el mundo, para ver en la realidad lo que de otra manera sería sólo virtual. Así conocen el mundo y tienen experiencias de forma autónoma.
La escuela participa activamente en las campañas de sensibilización ambiental y solidaridad. Los niños y jóvenes han sostenido la construcción de una escuela en Mancarroncito, una isla en Nicaragua, a través de la ONG Re.Te. Han estado en contacto con activistas de Greenpeace y han sido huéspedes en el Rainbow Warrior cuando atracó en el puerto de Génova.

La comunidad de los jóvenes

Una comunidad de jóvenes independientes y responsables

En 2007, un grupo formado por algunos de nuestros hijos adolescentes dio vida a Casa Ragazzi. En la actualidad, participan chicos y chicas entre los quince y los veintitrés años, y viven juntos sin ningún adulto, con un sentido de responsabilidad y autonomía. Todos juntos aprenden el apoyo mutuo y la responsabilidad personal, gestionando todos los aspectos de la vida diaria: ir de compras, cocinar, limpiar, gestionar la economía, etc.
La comunidad de Casa Ragazzi continúa y funciona con éxito. Está situada en la zona principal de Damanhur, en estrecho contacto con otras comunidades. Con el consentimiento de los padres para los menores de edad, los jóvenes pueden formar parte de ella a partir del segundo año de la escuela secundaria. Los jóvenes de Damanhur van a la escuela damanhuriana hasta la escuela media, y después pasan al instituto público. Por muchos motivos, incluido el de pasar a formar parte de clases mucho más grandes en un contexto educativo distinto, este pasaje representa un cambio grande en sus vidas. Para facilitar esta transición, sin concentrar demasiados cambios a la vez, pueden entrar en Casa Ragazzi después del primer año del instituto. Naturalmente, pueden seguir viviendo con sus padres si lo prefieren.
La regla fundamental para poder permanecer en la casa, además de hacer frente a todas las necesidades de la vida compartida, es tener buenos resultados académicos. Si el rendimiento es insuficiente, los chicos vuelven a la comunidad donde viven los padres. Sin embargo, el apoyo recíproco entre ellos hace que esto suceda muy pocas veces.