Vivir en comunidad

Una federación de eco-comunidades espirituales abiertas al mundo

Los damanhurianos
La diversidad

En Damanhur valoramos la diversidad de las personas

Vivir en comunidad con personas que vienen de culturas y experiencias diferentes es una gran oportunidad para enriquecerse. Se puede llegar a Damanhur seducidos por una idea mística, fascinados por la dimensión social, decididos a defender la naturaleza y por muchas otras razones, que una vez que se llega aquí se armonizarán con las de los demás. Hay quien viene con la idea de hacer una elección de vida y quien desea vivir una experiencia intensa de tres meses a través del proyecto New Life.
El desafío de hacer armónica la convivencia de muchas personas de diferentes culturas es apasionante y requiere por parte de todos de una capacidad de adaptación constante y ¡mucho, mucho sentido del humor! Los ingredientes para crear una comunidad estable y en continuo desarrollo, capaz de renovarse a sí misma y capaz de crear una fuerte cohesión entre las personas son muchos. Todos son importantes, pero los más fundamentales son el amor, el respeto y la solidaridad recíproca.
La conciencia de que cada uno puede ofrecer algo único y valioso a los demás, y que formamos parte de una esencia única, una familia llamada Humanidad, es la llama que calienta y une los corazones de todos los damanhurianos. Por esta razón, todos los "cuerpos" de Damanhur tienen como objetivo proporcionar herramientas útiles para conocerse a uno mismo y a los demás, y dar espacio a la expresión de las características y de los talentos individuales.

Ciudadanos residentes

El corazón de Damanhur son sus ciudadanos residentes

Los ciudadanos que eligen la fórmula comunitaria, también llamados ciudadanos A, viven en grandes casas compartidas por núcleos-familia, en las que viven de quince a veinticinco personas. En la misma casa viven parejas, parejas con hijos, personas solteras, jóvenes y ancianos, para permitir el intercambio de experiencias entre las diferentes edades. Cada uno tiene su propio espacio personal y comparte con los demás espacios comunes, como la cocina y las salas de estar.
Cada damanhuriano elige dónde y con quién vivir, en función de las propias inclinaciones y objetivos. Los niños viven con sus padres y cada ciudadano se siente responsable de su bienestar y está involucrado en su cuidado y educación. Para las personas mayores hay espacios adaptados a sus necesidades específicas, para permitirles estar en familia con todos los demás.
El compartir se extiende a distintos aspectos de la vida y sucede en momentos diferentes: en los encuentros semanales, en los que se dan y reciben apoyo y opiniones, se toman decisiones y se desarrollan proyectos; en la administración de la comunidad, cuando se afrontan los gastos diarios de alimentación, alquiler, mantenimiento y gestión de la casa y del territorio, etc.; en la distribución de los roles y de las funciones útiles para mantener una calidad de vida alta.
Los ciudadanos A eligen a sus representantes en los organismos. Hay distintos cargos que gestionan diversas responsabilidades, como el rol de cabeza de familia, llamado caponucleo o regente, que es un cargo que dura un año. Con la adhesión a la ciudadanía A, se participa también en la actividad de las asociaciones que se ocupan de muchos aspectos de la vida comunitaria.
El vínculo afectivo que se establece entre las personas que viven en estas grandes familias es profundo y significativo: la solidaridad, la confianza y la aceptación recíproca son los ingredientes que hacen posible superar los conflictos, que son naturales en cualquier forma de convivencia ¡junto con el sentido del humor y la buena cocina!

Otras ciudadanías

Ciudadanos a distancia conectados con el sueño de Damanhur

Cuando se fundó Damanhur en 1975, el único modo de participar era el de ser ciudadano residente, llamada también ciudadanía A. Con los años, después de la primera fase de consolidación de la comunidad, comenzaron a acercarse muchas personas atraídas por diferentes aspectos de la vida y de la filosofía de Damanhur, pero no por el aspecto de convivencia en las grandes familias de veinte personas. Surgieron entonces los diferentes niveles de ciudadanía B, C y D, para permitir que cualquiera que se sienta en consonancia con los principios y la experiencia de Damanhur encuentre su lugar en una estructura social que respeta las diferentes expectativas y necesidades.
Los ciudadanos no residentes participan, como los residentes, en todas las actividades espirituales, artísticas y de investigación. La mayoría de ellos viven en la región del Canavese, en las zonas vecinas a las distintas comunidades. Hay numerosas viviendas privadas de los ciudadanos B, C y D, apartamentos en los pueblos o casas de campo, en los que viven solas o con sus familias, a veces incluso dando vida a grupos de convivencia más pequeños que las comunidades damanhurianas.
Algunos de los ciudadanos no residentes participan todos los días en las actividades prácticas de las comunidades, mientras que otros lo hacen de acuerdo con otros periodods de tiempo, haciendo referencia a las comunidades y a las Vías Espirituales con las que sienten mayor afinidad.
Hay también ciudadanos no residentes que viven en distintas ciudades de Italia o en otros países, que vienen a Damanhur varias veces al año y participan en sus actividades en función de la distancia y de sus compromisos personales. Muchos de ellos se dedican a crear y gestionar embajadas y centros de Damanhur, a los que los instructores damanhurianos llevan cursos, conferencias y seminarios.

Ciudadanía temporal

Para quien quiere probar una experiencia comunitaria

¿Te intriga Damanhur pero no tienes la intención de comprometer tu vida futura? ¿Quieres vivir una experiencia de ciudadanía damanhuriana durante tres meses? Para ello, hemos creado la ciudadanía temporal, el llamado proyecto New Life que prevé vivir en una comunidad, participando en la vida cotidiana de sus ciudadanos y al mismo tiempo asistiendo a lecciones de lengua italiana, filosofía, historia, espiritualidad damanhuriana y sobre el conocimiento transmitido por Falco Tarassaco.
A diferencia de las personas que pasan en Damanhur períodos como huéspedes, alojados en estructuras específicas y que asisten a los programas organizados por la University o el Welcome Office, los ciudadanos New Life tienen la oportunidad de conocer la realidad damanhuriana desde dentro. Son una parte activa de lo que sucede en Damanhur cada día, participan en los encuentros junto a los demás ciudadanos y en todos los momentos de decisión y de compartir.
Durante los tres meses, cada persona experimenta la vida en al menos dos comunidades distintas, con el fin de entrar en contacto con diferentes personas y modos de vivir juntos.
Acoger a los ciudadanos temporales es una buena experiencia también para los damanhurianos que viven en comunidad desde hace años. Es una oportunidad para conocer idiomas, experiencias y culturas diferentes. Afrontar desde los aspectos más comunes, como la cocina, hasta los más profundos, como la educación de los niños, el respeto por el medio ambiente y la visión espiritual, es una fuente de enriquecimiento para todos.
Al final de los tres meses, los ciudadanos temporales regresan a su lugar de origen o, si lo desean, empiezan un período de prueba para convertirse en ciudadanos damanhurianos residentes.
¿Quieres saber más? Aquí puedes encontrar muchas respuestas a las preguntas que tengas.
ES Si no cuentas con tres meses a disposición, hemos creado  especialmente el programa intensivo Aminé de 10 días, para descubrir Damanhur desde dentro.